Mooncake
Mooncake, una marca de cerámica creativa con una historia profundamente sensorial y viajera, que conecta tradición, emoción y territorio. El proyecto parte de un relato que nace en China, atraviesa culturas y encuentra su lugar en Galicia, convirtiéndose en un universo visual que respira calma, intención y belleza cotidiana.
El concepto creativo se construye en torno a la idea de viaje y transformación. Mooncake no es solo una marca, es un recorrido vital que se traduce en cada pieza y, por tanto, debía reflejarse también en su identidad. Por ello, el diseño busca equilibrio entre lo ancestral y lo contemporáneo, entre lo artesanal y lo conceptual. La tipografía elegida presenta formas suaves y redondeadas que evocan cercanía y fluidez, generando una sensación orgánica que conecta con el trabajo manual y el ritmo pausado del proceso cerámico. Además las letras OO hacen un guiño a la cultura china y a la pieza que da nombre a la marca.
El uso del azul eléctrico como color principal se convierte en un elemento diferenciador clave. Este tono vibrante rompe con la expectativa de lo tradicional en cerámica y aporta una dimensión más actual, casi inesperada, que refuerza ese diálogo entre pasado y presente. Es un color que atrae, que despierta los sentidos y que actúa como hilo conductor entre todas las aplicaciones de la marca.
Se huye de lo excesivo para centrarse en lo esencial, en coherencia con la filosofía de la marca. Cada decisión de diseño responde a esa voluntad de transmitir calma, respeto por los materiales y conexión con la tierra. La simplicidad no es ausencia, sino intención.
Mooncake representa el valor de lo hecho a mano, del tiempo dedicado y del cuidado por cada detalle. Por ello, la identidad visual no busca imponerse, sino acompañar.
El resultado es una marca coherente y honesta, que traduce visualmente su esencia: un taller donde María da forma a su pasión, donde cada objeto cuenta una historia y donde el diseño se entiende como una práctica consciente.
